El 21 de marzo, las Hermanas de la Santa Unión participaron en un taller de fotografía en línea dirigido por Edgar Rubio, director de cine y fotógrafo mexicano conocido por su enfoque reflexivo y creativo de la narrativa visual. El taller, titulado "Ver con el corazón: La fotografía como contemplación y conexión", invitó a las participantes a descubrir la fotografía no solo como una habilidad técnica, sino como una práctica espiritual y una manera de profundizar su atención al mundo.
Durante la sesión, las hermanas fueron introducidas a la idea de la fotografía como una forma de contemplación: una manera de notar, apreciar y compartir la belleza y el significado presentes en la vida cotidiana. El taller incluyó un ejercicio práctico que animó a las participantes a traducir sus experiencias y misión en imágenes.
Después del taller, las hermanas fueron invitadas a continuar su exploración a través de una práctica personal llamada "Siete días, siete visiones". Cada día se enfoca en un tema diferente: gratitud, presencia, servicio, naturaleza, rostros, manos y luz. Este ejercicio simple pero significativo anima a las participantes a observar su entorno con mayor atención y a capturar momentos que reflejen estos valores en su vida diaria.
La Hna. Yvette, del Consejo General, destacó el entusiasmo que las hermanas expresaron durante y después del taller. Señaló cómo la experiencia les abrió una nueva forma de representar su misión y actividades diarias a través de imágenes. La fotografía se convirtió, en este sentido, en una nueva forma de expresión—una oportunidad para comunicar visualmente lo que las palabras a veces no pueden transmitir completamente.
También enfatizó que el taller fue enriquecedor no solo por la experiencia profesional del facilitador, sino también por la profundidad espiritual que aportó al proceso. A través de su guía, las hermanas fueron animadas a ver la fotografía como una manera de contar su historia y compartir su perspectiva con otros.
Como la Hna. Yvette lo describió, la fotografía puede compararse por analogía con el amor: un lenguaje que no se habla, pero que se comprende profundamente. Al aprender a "ver con el corazón", las hermanas descubrieron detalles que no habían notado antes. La práctica las invita a una relación más profunda con lo que las rodea—personas, gestos, luz y naturaleza—reconociendo en estos momentos una participación en la belleza de la creación de Dios.
A través de esta experiencia, la fotografía se convierte en más que una imagen. Se convierte en una forma de ver, conectar y dar testimonio.
En esta presentación de diapositivas pueden disfrutar algunas fotos tomadas durante la sesión práctica y los "Siete días, siete visiones".