"Una necesidad urgente de oración: «¡Cuánta necesidad hay hoy de oración, cuando miramos a nuestro alrededor y vemos el estado general de confusión que reina en todo el mundo! Sin embargo, estas terribles catástrofes no han conmovido los corazones de los hombres malvados, ni han restablecido la fe y la moral cristianas. La visión de esta fatal indiferencia debe impulsarnos, mis queridas Hijas, a recurrir a Dios (…).
¡Ah! Mis queridísimas hermanas, entréguense a Él. Puesto que son sus esposas, les pertenecen irrevocablemente. Todos sus fallos pasados serán perdonados y olvidados, y el cielo será su heredad. Solo muestren buena voluntad y no se dejen frenar por las dificultades; la buena voluntad basta para todo lo que no son capaces de hacer. El Divino Corazón de Jesús les proporcionará la fuerza que les falta".
Extracto de la Carta Circular del P. Jean-Baptiste Debrabant, con fecha del 17 de julio de 1871